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Oficiante de ceremonias

Gracias a la elección de un oficiante será posible diseñar una ceremonia a medida, celebrar el día más importante de vuestras vidas tal y cómo queréis que sea, tal y cómo lo lleváis soñando cada noche desde que decidisteis dar este paso. Todo lo que penséis, se puede hacer, porque estará confeccionado a vuestra medida. Casaos dónde y cómo queráis ¡es el primer día del resto de vuestra vida y lo recordaréis para siempre!

Cada enlace es distinto, tan diferente como lo es la pareja protagonista. Por eso, me encantaría sentarme con vosotros a escuchar vuestra historia y resolver todas las dudas, para que en vuestro día el enlace sea lo más personalizado y emotivo que pueda.

Si queréis...

  • Contraer matrimonio en una fecha única para vosotros
  • Renovar los votos por la celebración de vuestro aniversario
  • Que vuestra familia y amigos participen activamente en el acto
  • Realizar el enlace fuera de las dependencias municipales
  • Tener una boda tradicional, pero no religiosa
  • Celebrar una ceremonia simbólica con elementos como velas o arena
  • Organizar el evento en un lugar especial
  • Casaros al aire libre
  • Personalizar por completo el día más especial de vuestras vidas

¡Contad conmigo! No prometo no derramar alguna lágrima, porque trataré de que todo salga realmente como deseáis y entonces, ni yo podré resistirme...

Escuala Oficiantes
Si os preguntáis cómo he llegado aquí, a este mundo de las ceremonias...

En Galicia nací y aquí acabaré, si el destino me lo permite. Apasionada de nuestra tierra, por vocación escogí convertirme en profesional del Turismo. Mi meta era aportar mi granito de arena, para ayudar a formar una irrepetible experiencia en cada persona que nos visitaba. Trataba de crear “momentos perfectos” que se quedaran en la memoria de los turistas. Después de variadas experiencias en lo personal y profesional, descubrí el mundo de las bodas. Entonces me di cuenta de que era la excusa ideal para participar en algo que siempre hace a la gente feliz, sea o no de fuera y hable en el idioma que hable. ¡Todos son bienvenidos porque el amor es un lenguaje internacional!

Tras ver las bodas de mi familia y luego las de mis amigos, me di cuenta de que cada enlace era tan diferente como lo eran los novios protagonistas. No dudé en participar en las ceremonias que surgían a mi alrededor: su historia, su organización, su personalización, sus detalles… Todo me parecía tan emocionante. Entonces llegó el momento. Una de mis mejores amigas se casaba. Me volqué al 100% en la boda, como si fuera mía. Un día antes de la ceremonia me pidió que participara con un pequeño discurso, para transmitir lo que ella no era capaz en ese día demasiado emotivo para poder articular palabra. Me di cuenta de que me encantaba tener la posibilidad de dedicarles unas palabras, no solo a esos novios que tanto habían luchado por su amor y que ese día decidían hacer público que seguirían haciéndolo durante toda su vida; sino también a todos los amigos, familiares, compañeros, vecinos... que les rodeaban y que compartían la misma ilusión que yo en ese momento. Todos estábamos reunidos por una misma razón, compartir el día más feliz de sus vidas.